logo AyP Abogados | Servicios jurídicos presenciales y online

RETROACTIVIDAD O IRRETROACTIVIDAD DE CLÁUSULAS SUELO

            Con la novedosa y conocida Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013 se creía, en un principio, que el problema de la abusividad de las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios, llegaba a su fin. La Sentencia declaraba la nulidad de las cláusulas suelo de las entidades demandadas por considerar que no cumplían los requisitos de transparencia que hacen que el cliente llegue a entender y conocer los efectos jurídicos y económicos que se derivan de la inclusión de la cláusula suelo en el contrato, puesto que las entidades bancarias no daban a conocer las consecuencias de la cláusula con suficiente claridad y sencillez.

            Lo más llamativo del pronunciamiento de nuestro Alto Tribunal es el haber declarado los efectos irretroactivos de las cláusulas suelo, impidiendo que el consumidor pueda recuperar las cantidades pagadas de más, como consecuencia de la aplicación de la cláusula, declarada ya nula por falta de transparencia.

            Pero esta decisión adoptada por el Tribunal Supremo empieza a encontrar desertores en la jurisprudencia menor de nuestro país y su abren dos vertientes en sus resoluciones, en las que por una parte, un sector jurisprudencial se decanta por la restitución de los interés pagados indebidamente, por tanto la retroactividad según el artículo 1303 de nuestro Código Civil y otro sector jurisprudencial que se decanta por la seguridad económica, respaldando la postura del Tribunal Supremo que defiende la irretroactividad. Es verdad que  la Sentencia de 9 de mayo de 2013, daba un varapalo en cuanto a lo cobrado indebidamente, pero este obstáculo no es insalvable, pues tras esta sentencia del Supremo, nos encontramos con otras muchas de Audiencias Provinciales que aplican la retroactividad y declaran que el cliente tiene derecho a resarcirse de las cantidades abonadas, con anterioridad, en virtud de la cláusula suelo.

Igualmente, resulta novedosa la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Bilbao, de fecha 11 de octubre de 2013, que adopta la medida cautelar consistente en inaplicar la cláusula suelo a lo largo de todo el procedimiento judicial, en tanto se dicte sentencia que ponga fin al mismo, lo cual supone un enorme alivio para el cliente que verá como su cuota mensual se reduce en importes que pueden oscilar de media entre 150 y 200 euros incluso antes de dictarse la sentencia que ponga fin a la citada instancia.

            Pero volviendo a la Sentencia del Tribunal Supremo de 9 de mayo de 2013, haremos un breve estudio de cómo comenzó la lucha contra estas cláusulas abusivas; en dicha sentencia vemos que se hace alusión al artículo 1303 del Código Civil pero también al artículo 9.3 de nuestra Constitución decantándose finalmente por este y haciendo alusión a la imposibilidad de exigir la restitución de prestaciones debido a la seguridad del orden socio-económico. Así lo deja latente con lo siguiente:

Nos encontramos en el fundamento jurídico décimo séptimo las razones por las que se declara la irretroactividad de la misma. En el párrafo 283 se reconoce lo dispuesto en el artículo 1303 del Código Civil: “como regla, nuestro sistema parte de que la ineficacia de los contratos –o de alguna de sus cláusulas, si el contrato subsiste-, exige destruir sus consecuencias y borrar sus huellas como si no hubiesen existido y evitar así que de los mismo se deriven efectos, de acuerdo con la regla clásica quod nullum est nullum effectum producit (lo que es nulo no produce ningún efecto)”.

 En cambio, nos topamos a partir del párrafo 287, con que el Tribunal Supremo argumenta a favor de la posibilidad de limitar la regla general de eficacia retroactiva de las declaraciones de nulidad. Exactamente se refiere a los principios generales del Derecho, entre los que se encuentra el de seguridad jurídica del artículo 9.3 de la Constitución Española, por el que se considera que declararse la retroactividad de la sentencia, podría producir “el riesgo de trastornos graves con trascendencia al orden público económico”. El Tribunal continúa encontrando argumentos a favor de la irretroactividad con base al principio de seguridad jurídica en jurisprudencia de su propia Sala, y en jurisprudencia del Tribunal Constitucional y  Tribunal Judicial de la Unión Europea, quedando así recogida en los párrafos 289 a 292 de la Sentencia.

Para la determinación de los efectos retroactivos el Tribunal Supremo sigue tales criterios:

Licitud de la cláusula suelo.

Razones objetivas que justifican la existencia de la cláusula en contratos de interés variable.

La frecuencia con la que ha sido usada por la entidad y tolerada por la sociedad, desde 2004 aproximadamente.

Que la cláusula sea abusiva se debe a su falta de transparencia y no a su ilicitud como tal.

Mantenimiento del rendimiento mínimo de los activos del préstamo hipotecario para alimentar los costes de producción.

La insuficiencia de la información debida al consumidor.

Sustitución del acreedor permitida por la Ley 2/1994. Ley de préstamos hipotecarios.

El hecho de que las cantidades a restituir por parte de las entidades bancarias fueran muy elevadas no es causa suficiente para la justificación de la irretroactividad de las cláusulas suelo.

            Por lo tanto, los juzgados suelen seguir el criterio del Tribunal Supremo en cuanto a considerar la cláusula suelo como condición general de la contratación, que por sí no es abusiva, sino que se considerará abusiva cuando falten los requisitos de transparencia que hacen conocer al cliente los efectos jurídicos y económicos que da el suelo hipotecario en el contrato. Declarándose nula el suelo y persistiendo el resto de contrato hipotecario.

            En lo que respecta a la devolución de las prestaciones cobradas por el banco por efecto de la cláusula suelo, existe una vertiente jurisprudencial que se aparta de la doctrina del Tribunal Supremo, pues conforme al artículo 1303 del Código Civil, los Jueces y Tribunales tienen el deber de resolver los asuntos conforme al sistema de fuentes establecido; el  artículo 1.7 del Código Civil recoge la primacía de la Ley, es decir el artículo 1303 del Código Civil sobre la jurisprudencia (artículo 1 del Código Civil).

         Encontrándonos con resoluciones en las que se condena a las entidades bancarias demandas a la restitución a  los clientes prestatarios de las cantidades que fueron abonadas de más debido a la aplicación del suelo hipotecario.

            Además de lo ya comentado algunos jueces en sus resoluciones hacen alusión a que la resolución del Tribunal Supremo se refería a una demanda colectiva, por lo que los efectos no se extenderían a las demandas individuales. Por tanto se entiende que la irretroactividad se refiere a esa sentencia, no a otros casos.

            El Tribunal Supremo es el órgano jurisdiccional superior en todos los órdenes y su función es la de complementar el ordenamiento jurídico con la doctrina que siembre al interpretar y aplicar la ley, costumbre y principios generales del Derecho (artículo 1.6 Código Civil). Ahora bien, cuando la ley es clara y no susceptible de interpretación, al no existir ningún tipo de laguna legal, como es el artículo 1303 del Código Civil, el Tribunal Supremo no debería haberse apartado del sentido literal de la norma, buscando argumentaciones un tanto forzadas para concluir que no cabe la retroactividad de las cláusulas suelo.

replica borse | sac a main pas cher | replica sac a main
replique montre replique montre rolex replique montre replique sac hermes replique chanel sac replica omega uhren replica Uhren replica rolex uhren replica hermes handtassen replique sac de luxe дешевые сумки