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PENSIÓN DE ALIMENTOS

PENSIÓN DE ALIMENTOS.

            Con frecuencia, tras el divorcio o la separación, rehacemos nuestra vida en pareja y volvemos a tener nuevos hijos con otra persona. En este caso, la disyuntiva que venía planteándose es si por el hecho de tener más hijos, podíamos modificar aquella pensión de alimentos que se estableció en la separación o divorcio, respecto de los hijos habidos durante el matrimonio.

             Pues bien, en este sentido la jurisprudencia menor, de las Audiencias Provinciales, ha sido variable. Por una parte, aquellas resoluciones que consideraban que el nacimiento de nuevos hijos, fruto de una relación posterior no alteraban las circunstancias del progenitor obligado al pago de la pensión alimenticia establecida para con los hijos de la anterior relación, puesto que se trata de una acto voluntario que no puede ir en detrimento de sus obligaciones para con los hijos habidos anteriormente. Por otra parte, aquellas otras, que consideran que el nacimiento de un nuevo hijo es un hecho susceptible de cambiar la situación preexistente, atendiendo a los medios económicos del obligado al pago y a la igualdad de todos los hijos, por lo que consideraban que podía reducirse la pensión de alimentos.

             La reciente Sentencia del Tribunal Supremo, de fecha 30 de abril de 2013, ha venido a establecer la posibilidad de poder modificar la pensión de alimentos en base al nacimiento de nuevos hijos, dentro de ciertos parámetros, los cuales venimos a transcribir:

 “Sin duda el nacimiento de nuevos hijos, tanto en sede matrimonial normalizada como en otra posterior tras la ruptura, determina una redistribución económica de los recursos económicos de quienes están obligados a alimentarlos para hacer frente a sus necesidades. No es lo mismo alimentar a uno que a más hijos, pero si es la misma la obligación que se impone en beneficio de todos ellos. El hecho de que el nacimiento se produzca por decisión voluntaria o involuntaria del deudor de una prestación de esta clase, no implica que la obligación no pueda modificarse en beneficio de todos, a partir de una distinción que no tiene ningún sustento entre unos y otros, por más que se produzca por la libre voluntad del obligado. El tratamiento jurídico es el mismo pues deriva de la relación paterno filial. Todos ellos son iguales ante la Ley y todos tienen el mismo derecho a percibir alimentos de sus progenitores, conforme al artículo 39 de la Constitución Española , sin que exista un crédito preferente a favor de los nacidos en la primitiva unión respecto de los habidos de otra posterior fruto de una nueva relación de matrimonio o de una unión de hecho del alimentante.

Es decir, el nacimiento de un nuevo hijo si que puede suponer una modificación sustancial de las circunstancias que se tuvieron en cuenta en el momento de fijarlos a favor de los anteriores. Ahora bien, si el sustento del hijo es una carga del matrimonio, lo importante será conocer el caudal o medios con los que cuenta la nueva unidad familiar, para lo que se hace preciso probar si la esposa contribuía económicamente al sostenimiento de dicha carga o por el contrario el sustento del hijo quedaba a expensas exclusivamente del marido, -situación ésta que sí redundaría en una disminución de su fortuna-.

En lo que aquí interesa supone que el nacimiento de un nuevo hijo no basta para reducir la pensión alimenticia del hijo o hijos habidos de una relación anterior, ya fijada previamente, sino que es preciso conocer si la capacidad patrimonial o medios económicos del alimentante es ciertamente insuficiente para hacer frente a esta obligación ya impuesta y a la que resulta de las necesidades de los hijos nacidos con posterioridad, sin merma de la atención de las suyas propias, y valorar si es o no procedente redistribuir la capacidad económica del obligado, sin comprometer la situación de ninguno de los menores, en cuyo interés se actúa, y ello exige ponderar no solo las posibilidades económicas del alimentante sino las del otro progenitor que tiene también la obligación de contribuir proporcionalmente a la atención de los alimentos de los descendientes, según sean sus recursos económicos, prueba que no se ha hecho.

CUARTO.- El interés casacional que ha permitido la formulación de este recurso exige casar la sentencia de la Audiencia provincial, en lo que se refiere a este segundo motivo, pese a mantener el criterio desestimatorio de la demanda, y formular como doctrina jurisprudencial que el nacimiento de nuevos hijos fruto de una relación posterior, no supone, por sí solo, causa suficiente para dar lugar a la modificación de las pensiones alimenticias establecidas a favor de los hijos de una anterior relación, sino que es preciso conocer si la capacidad patrimonial o medios económicos del alimentante es insuficiente para hacer frente a esta obligación ya impuesta y a la que resulta de las necesidades de los hijos nacidos con posterioridad; todo ello sin hacer especial declaración en cuanto a las costas, de ninguna de ambas instancias, ni de las causadas por este recurso.

 

 

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